La primera ronda de tres funciones con las cuales la promotora tijuanense Zanfer reanudó su actividad boxistica resultaron buenas a secas, en lo pugistico y arrojaron tres casos de Coronavirus que pese a todo dejan un saldo blanco ya que se cumplieron los protocolos de sanidad que se establecieron para las veladas que fueron a puerta cerrada.

La primera es quedarse con las intenciones de escalar el cuadrilátero, fue Silvia La “Guerrerita” Torres que en el primer examen de detección del COVID-19 dió positivo y aunque resultó asintomática, fue confinada en su domicilio.

La segunda experiencia se presentó también en la primera función y paso inadvertida para los organizadores, ya que el peleador Gustavo Alan Piña prefirió ocultar que trás el último examen de detección al cual también dio negativo, empezó la noche del viernes, empezó a sentir los síntomas y registro temperatura.

Piña, prefirió callar guardar silencio de manera irresponsable y así subió a combatir frente a Sergio Chirino Sanchez, quien finalmente le ganó por nocaut y ya de regreso en su casa reveló su enfermedad.

El acto que cometio Alan Piña para ganar un sueldo no lo justifica y su actitud de guardar silencio sobre los síntomas que tenía por el contagió es reprobable, expusó a infinidad de personas al contagió.

El tercer caso que se dió fue el viernes dos de julio cuando el entrenador mochiteco Gilberto Andrés Valenzuela dió positivo y aunque también fue confinado de inmediato, la promotora Zanfer decidio cancelar la pelea de su boxeador Jorge “Chino“ García y Carlos “Chema“ Ocampo.

Pese a la irresponsabilidad de Alan Piña los resultados de las tres funciones es de saldo “blanco”. Lo que es un hecho es que el médico responsable de realizar las pruebas de detección debería de aplicarlas en tiempo y forma para evitar riesgos de exponer a más personas que estuvieron en su entorno o que viajaron en el mismo avión a la CDMX

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